Portada del artículo sobre qué no hacer en Corea

Qué no hacer en Corea: 5 cosas que conviene saber (y 4 que ya dan igual)

En el artículo anterior defendí a Corea. Conté que nadie te salude, que nadie te sujete la puerta y que nadie se disculpe cuando te dan un golpe en el metro no es frialdad, sino otra clase de cortesía.

Hoy toca el lado contrario: lo que un español hace sin pensarlo y en Corea sí se nota.

Pero antes hay que aclarar una cosa. He leído unas cuantas listas en español de «cosas que no debes hacer en Corea» y la mitad ya no la cumplimos ni nosotros. Esperar a que el mayor coja los cubiertos, el ángulo con el que se recibe el vaso, girar la cara para beber: siguen apareciendo como si fueran obligatorias. Esas listas se copian unas a otras desde principios de los 2010.

En quince años Corea ha cambiado bastante. Las cenas de empresa han bajado mucho, en muchas oficinas se ha eliminado el tratamiento por cargo y se llama a todo el mundo «nombre + nim», y entre gente joven la diferencia de edad muchas veces se queda en un «nombre + ssi» y no pasa de ahí.

Por eso este artículo es corto. Lo que merece la pena saber son unas cinco cosas, y resulta que casi ninguna es lo que llamaríamos «una norma de educación». Al final vuelvo sobre esto.

Y estas cinco tampoco son un examen. Conviene saberlas, pero si no las sabes no pasa absolutamente nada. Los coreanos son muy indulgentes con los errores de un extranjero y, sobre todo, a la gente joven estas cosas le dan bastante igual. Así que no las memorices: léelas y ya.

1. Dar y recibir con una sola mano

De las cinco, la que más vas a ver y la más fácil de imitar.

Dinero, tarjeta, tarjeta de visita, vaso, un objeto, un micrófono. En Corea, cuando le entregas algo a alguien mayor o a alguien que acabas de conocer, se hace con las dos manos. Si con las dos no puedes, das con la derecha y te sujetas el antebrazo o el codo derecho con la mano izquierda. En la práctica esta segunda versión se ve todavía más.

Lo importante es que esto no es protocolo, es costumbre. No aparece solo en una sala de reuniones. En el konbini te devuelven la tarjeta con las dos manos, en la cafetería te acercan el vaso con las dos manos, y quien te recoge algo que se te ha caído en el metro te lo da con las dos manos. Basta un día en Corea para empezar a verlo, y en cuanto lo ves ya no puedes dejar de verlo.

Cuándo da igual. Con alguien de tu edad, con amigos, con gente más joven, y cuando los dos vais con prisa. O sea, en la mayor parte de la vida diaria. Entre jóvenes directamente no se piensa. Donde el gesto significa algo es delante de un desconocido o de alguien mayor.

Y no es algo que se te exija: nadie espera esto de un extranjero. Pero si lo haces, se le nota en la cara a la otra persona. No es de las cosas que se cumplen para no perder puntos, es de las que se hacen para ganarlos.

Entregar algo con las dos manos, la cortesía coreana
Entregar algo con las dos manos, la cortesía coreana.

2. Llamar por su nombre a alguien mayor que tú

Esta sigue viva, pero mucho más floja de lo que cuentan las guías.

En Corea el nombre a secas se usa con quien tiene tu edad o es más joven. Si la persona es mayor, se la llama por la relación —hyeong, nuna, oppa, eonni, seonbae, seonsaengnim— o se le añade -ssi o -nim al nombre.

Conviene precisar de qué va esto, porque no es lo que parece: no es un problema de mala educación, es un problema de declarar mal la relación. «¡Hyunwoo!», «Hyunwoo-ssi» y «Hyunwoo-hyeong» se traducen los tres al español como Hyunwoo, pero en coreano son tres relaciones distintas. Llamar a alguien mayor por su nombre no lo insulta: declara que sois amigos. Si no lo sois, lo único que pasa es que la situación se pone un poco rara.

Y esta es justo la parte que está cambiando más rápido. Muchas empresas han quitado los tratamientos por cargo y llaman a todo el mundo «nombre + nim»; algunas usan nombres en inglés. Entre gente joven, dos o tres años de diferencia se quedan muchas veces en «nombre + ssi» y no se avanza más. Llegar a hyeong o a nuna es cosa de bastante después, cuando ya hay confianza.

Y a un extranjero se le exime por completo. Nadie espera que digas hyeong. Si merece la pena saberlo es por otro motivo: entenderás por fin por qué en los K-dramas la palabra oppa aparece traducida de una manera distinta en cada subtítulo.

Qué hacer. Si no sabes el nombre, jeogiyo. Si lo sabes, «nombre + ssi». Ya está.

3. Levantar el cuenco de arroz para comer

Esta es una trampa, y cuanto más sabes de cultura asiática más fácil es caer, porque en Japón es justo al revés.

En Japón sostener el cuenco en la mano es lo correcto. En Corea el cuenco se queda en la mesa.

No es una norma que nadie vigile: sencillamente no lo levanta nadie. Si un extranjero lo hace, casi nadie dirá nada; como mucho un mayor comentará algo. Si mantengo el punto es por otra razón: lo interesante es por qué los dos países fueron a parar a lados opuestos.

Y la respuesta no es la etiqueta, sino los cubiertos.

En Corea el arroz se come con cuchara. Si tienes cuchara, no hay ningún motivo para acercarte el cuenco a la boca. En Japón el arroz se come con palillos, y por eso hay que levantar el cuenco. A eso se le suma el material: el cuenco coreano tradicional es de latón, y el de hoy de acero inoxidable — metal, que transmite todo el calor, así que no se puede ni agarrar. El cuenco japonés es de madera o de cerámica ligera.

Es decir, la etiqueta de cada país es el resultado de su vajilla. La norma llegó después.

Y aquí asoma algo peculiar de la mesa coreana: Corea es uno de los pocos países que usa cuchara y palillos a la vez — cuchara para el arroz y la sopa, palillos para los acompañamientos. Se usan tanto en pareja que se venden juntos y tienen un nombre único para los dos: sujeo.

Resumen en una frase: en Japón se levanta el cuenco y en Corea se deja en la mesa, y el motivo es la cuchara.

La cuchara y los palillos juntos en una mesa coreana
La cuchara y los palillos juntos en una mesa coreana.

4. Clavar los palillos en el arroz, y escribir un nombre en rojo

Van juntas porque son la misma cosa. Esto no es mala educación: es mal presagio.

Unos palillos clavados en vertical en el cuenco reproducen la forma del jesa, el ritual coreano de ofrenda a los antepasados: es el arroz que se le pone a un muerto. Si aparece esa figura en la mesa, alguien te los tumbará sin decir nada.

Escribir en rojo el nombre de una persona viva también significa la muerte, y viene de la costumbre antigua de anotar en tinta roja los nombres de los fallecidos. Parece una tontería y sin embargo ocurre: las etiquetas de nombre de un taller escritas con rotulador rojo, o un nombre en rojo en una felicitación. La persona sonreirá, pero se le tensará algo la cara.

Estas dos se distinguen de las tres anteriores en un detalle: nadie se enfada. Te lo corrigen en silencio o hacen como que no lo han visto, porque la reacción no es a una falta de respeto, sino a la mala suerte, que se quita de en medio. Sabiendo eso no malinterpretarás la cara del otro.

Si le preguntas a un coreano de hoy si cree en esas supersticiones, casi seguro te dirá que no. Y aun así el cuerpo se le adelanta. De las cinco, estas dos son las que siguen intactas también entre los jóvenes.

Palillos clavados en el arroz frente a palillos tumbados
Palillos clavados en el arroz frente a palillos tumbados.
Un nombre escrito en rojo frente al mismo nombre en negro
Un nombre escrito en rojo frente al mismo nombre en negro.

5. Sonarte la nariz en la mesa

En España sonarse con la servilleta durante la comida no le llama la atención a nadie.

En Corea está entre los gestos más desagradables que se pueden hacer en una mesa, y eso en un país donde la comida picante te hace moquear casi por obligación.

Aquí los dos criterios se invierten con precisión. En España lo que se corrige es sorber por la nariz, y sonarse es lo normal. En Corea lo que se corrige es sonarse, y sorber es lo normal. Uno aguanta el ruido y el otro aguanta el líquido, y cada uno da por hecho que su versión es la evidente.

Qué hacer. Levántate y ve al baño. Delante de un guiso picante coreano vas a usar bastante este truco.


Y esto ya puedes olvidarlo

Esta es la parte que más ganas tenía de escribir. Los cuatro puntos que vienen salen en casi todas las listas de «etiqueta coreana» que hay por internet y hoy en Corea, sobre todo entre gente joven, no funcionan.

Las reglas del vaso. No servirte tú mismo, girar la cara para beber, recibir con las dos manos. Son las normas de una época en la que la cena de empresa mandaba, y esas cenas han bajado muchísimo. Lo de girar la cara ya casi solo se ve en situaciones muy formales. Lo único que queda es que si al de al lado se le vacía el vaso, se lo llenas — y eso más que una regla es estar pendiente.

Esperar a que empiece el mayor. Fuera de una comida familiar o de un acto formal, no lo mira nadie. Entre amigos se come según va saliendo la comida.

Los dos besos y los abrazos. Esto no es de mala educación: es sencillamente desconcertante. La mayoría de los coreanos no ha dado dos besos en su vida y no sabe cómo se supone que hay que moverse. Si la otra persona se queda rígida no es rechazo, es que no tiene el guion. Y en cuanto hay confianza el contacto aumenta, no disminuye: los amigos van del brazo y se pasan el brazo por el hombro. La misma lógica del artículo anterior.

La propina y cruzar las piernas. La propina no es una falta de respeto: es que el camarero saldrá detrás de ti a devolvértela. En Corea no hay propina y se paga en el mostrador al salir. Y cruzar las piernas solo cuenta en situaciones muy formales.

Dos cañas en la mesa de un bar de Málaga
Dos cañas en la mesa de un bar de Málaga.

No es etiqueta, pero pesa más que las cinco

Dar por hecho que Corea y Japón «son parecidos».

En España la frase no lleva mala intención. Los países quedan cerca, la escritura resulta ajena, la comida es asiática, y se agrupa. Preguntar «¿eres chino?» funciona igual.

En Corea llega de otra manera, y el motivo es histórico. Corea estuvo bajo dominio colonial japonés entre 1910 y 1945, y la última etapa fue especialmente dura: el coreano pasó a ser asignatura optativa en 1938 y se eliminó de las escuelas en 1943, y a partir de 1940 se presionó a la población para que cambiara su nombre por uno japonés. Así que «al final es todo parecido, ¿no?» le suena a un coreano como volver a decir justo aquello que se quiso borrar.

Comparar no es el problema, ni mucho menos: a los coreanos les encanta la comida japonesa y viajan muchísimo a Japón. El problema es la comparación que borra la diferencia.

Qué hacer. En vez de «se parece a Japón», pregunta «¿y esto en qué se diferencia de Japón?». Es la misma curiosidad y la reacción cambia por completo. Normalmente te llevas una respuesta larguísima.

Estantería de un supermercado asiático de Málaga con productos coreanos
Estantería de un supermercado asiático de Málaga con productos coreanos.

Para terminar: por qué esta lista se ha quedado corta

Si vuelves a mirar las cinco, hay algo raro: casi ninguna es una «norma de educación».

Dar con las dos manos es una costumbre del cuerpo. Los palillos y el rojo son signos de muerte. El cuenco de arroz es consecuencia de la cuchara. Sonarse es rechazo físico. Solo el tratamiento se parece a una regla de jerarquía, y esa precisamente es la que se está deshaciendo más rápido dentro de las empresas.

Es decir: lo que ha sobrevivido en Corea no son las reglas de jerarquía, sino los gestos a los que se les ha pegado un significado. Las de jerarquía se han ido cayendo bastante deprisa en los últimos veinte años, y cuanto más joven es la gente, más. Por eso las listas de internet dan más miedo del que merecen: están contando cosas que están desapareciendo.

Así que no leas esto como un examen. Puedes olvidarte de las cinco y en Corea no te va a pasar nada. Lo que merece la pena quedarse no son las reglas, sino lo que hay detrás: que una cuchara dejó el cuenco pegado a la mesa, o que a ciertos gestos se les quedó encima el sentido de la muerte.

Aunque hay una cosa que no se ha caído: los coreanos siguen preguntándote la edad nada más conocerte.

Y el motivo es otro. Eso no es cortesía, es gramática. La cortesía se deshace; la gramática no.

🔗 Esa historia, aquí: Por qué los coreanos te preguntan la edad

🔗 Si viajas pronto a Corea, te vendrán bien estas 25 frases en coreano para tu viaje y aprender a leer hangul en una tarde.

🔗 Y el mapa general del que salen estas cinco cosas: aquí el cuerpo está cerca y los datos, lejos.

Lo que es experiencia y lo que es oficial

Casi todo este artículo es observación propia: lo que veo aquí y lo que me cuentan los que vuelven. No hay estadística que medir. Pero sí hay dos cosas oficiales que conviene añadir:

Y si ves por aquí alguna frase que un español no diría así, dímelo en los comentarios. También es mi manera de aprender el idioma 🙂

¿Te ha quedado alguna duda sobre Corea? Pregúntame y te respondo personalmente.

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