Diferencias entre España y Corea: aquí el cuerpo está cerca y los datos, lejos
La primera semana en Málaga, la primera persona a la que saludé me acercó la cara a las dos mejillas. Me eché hacia atrás sin pensarlo. Ella se quedó cortada, y yo también. No había pasado nada, y aun así los dos nos quedamos un momento raros. Aquella noche, dándole vueltas, me di cuenta de…